¿Exceso de optimismo en el Ministerio del Interior?*
05/05/2017

La gestión liderada por Carlos Basombrío en el Ministerio del Interior (Mininter) está por cumplir 10 meses, es decir,  un período de tiempo razonable, por lo cual empiezan a aparecer algunas opiniones sobre su trabajo. Al respecto, muchos de los comentarios han sido positivos, por ejemplo, hace algunos días José Ugaz[1] ha calificado la gestión del actual Ministro como “buena” por ser “diligente” en la seguridad ciudadana y lucha contra el crimen organizado. Sin embargo, casi llegado al año, existen varias evidencias que permiten evaluarla más allá de las impresiones, teniendo como referencia los indicadores que el Mininter se ha propuesto para “recuperar la confianza de la sociedad en el trabajo de la PNP” y “reducir la victimización y el crimen organizado en las ciudades”. A continuación, se destacan dos de los indicadores más importantes: percepción de inseguridad y victimización.

El indicador que el propio Ministro del Interior indica como un logro es la disminución de la victimización. Según dice y se constata, se viene dando una constante reducción del número de personas que ha sido víctima de algún delito en los 12 últimos meses.  Él dice:

“El organismo técnico del Estado que hace 11 años mide mes a mes la evolución de la victimización, que es como la inflación en términos de seguridad ciudadana, ha encontrado constante reducción. Ha bajado de 30,6 a 26,2, ha bajado casi 5 puntos, después de muchísimos años en que estaban subiendo”[2].

 Sobre ello, cabe indicar dos cosas. La primera, no es cierto que la victimización en años anteriores haya estado subiendo. Al contrario, existe una tendencia a la baja desde el 2012, con una ligera alza en el 2015, que podría deberse al margen de error. La segunda, no existe un estudio concluyente que determine por qué la victimización está disminuyendo, por lo tanto, la reducción podría no atribuirse a un factor exclusivo de este gobierno. ¿Por qué se reduce la victimización? ¿Cuáles son los factores que la permiten? Estas preguntas están abiertas. (Ver gráfica aquí).

La siguiente métrica que ha tomado el Mininter representa la victimización por tipo de robo de dinero, cartera y celular. Según indica, para fines de 2018 se reducirá este tipo de victimización de 14,8% a 10,5%. Es importante destacar este indicador pues probablemente sea el que más afecta a la ciudadanía. Sin embargo, según el último informe del INEI[3], que recoge información de setiembre 2016 a febrero 2017, el porcentaje de personas víctimas por robo de dinero, cartera y celular ha subido en 0,3%, mientras que en el periodo de julio a diciembre ha bajado. En conclusión: este indicador no muestra una tendencia a la baja, es decir, el principal tipo de delito que afecta a la ciudadanía parece no disminuir en lo que va de la actual gestión. (Ver gráfica aquí)

La percepción de inseguridad es un fenómeno complejo y diferenciado al de victimización, incluso, algunos sostienen que es un fenómeno autónomo y que tendría otras variables explicativas. El INEI construye la “percepción de inseguridad” preguntando si la población percibe que en los próximos 12 meses puede ser víctima de algún hecho delictivo. Elaborado de ese modo, no será difícil notar que el concepto tiene un componente objetivo y otro subjetivo. Por un lado, la probabilidad real de ser víctima de la  inseguridad, y por el otro, los sentimientos de vulnerabilidad de la persona por sus experiencias pasadas o por los relatos de otros que son reelaborados.

Entonces, las causas y las respuestas a la percepción de inseguridad sobrepasan largamente las líneas de acción que el Mininter propone en su plan. Será por ello que los resultados sobre este indicador no son del todo auspiciantes, aunque es necesario destacar que el porcentaje ha descendido muy ligeramente, sin que ello haya alterado significativamente las cifras, pues 9 de cada 10 personas piensan que pueden ser víctimas de la delincuencia. (Ver gráfica aquí).

Estas cifras no impiden que se destaquen algunos resultados en la lucha contra el crimen organizado. Por ejemplo, a la fecha se han capturado 58 organizaciones criminales a través de los megaoperativos y, han sido apresadas 292 personas a través del sistema de recompensas[4]en delitos de alto impacto, tales como violación, tráfico de drogas, homicidio, sicariato, robo agravado, etc. De hecho, el IDL-Seguridad Ciudadana en el mes de diciembre, en su Informe Anual de Seguridad Ciudadana 2016, señaló que se habían logrado avances importantes en la persecución del delito.

En síntesis, existen algunos avances, no los suficientes, pero están. No hay duda que es una gestión más activa que las anteriores; sin embargo, aún deja temas pendientes, más allá del manejo de los delitos de alto impacto y el crimen organizado. Los resultados de indicadores de control del delito no deberían de generar un exceso de optimismo, más aun cuando existe evidencia que de manera certera se pueden mostrar los avances o los retrocesos.