Futurología ministerial
22/12/2008

Aunque las fechas de fin de año propician predicciones, IDL-SC considera que, por lo general, es suficientemente difícil analizar lo conocido como para aventurarse en los procelosos espacios de la futurología política.

Sin embargo, luego de hablar con varias fuentes calificadas y muy bien informadas, IDL-SC puede arriesgarse a enunciar algunos hechos de probable cumplimiento en el futuro próximo.

Lo principal: es muy poco probable que el ministro del Interior, Remigio Hernani, observe el próximo desfile de Fiestas Patrias desde el área reservada a los ministros en la tribuna oficial. Es también poco probable que comparta con sus colegas de gabinete la cena pascual, si es que la hay. Incluso, existe la posibilidad que pueda tener el tiempo suficiente para disfrutar de parte del verano.

Una importante fuente del gabinete ministerial, con cercanía al presidente de la República indicó a IDL-SC que habría cambios en el Ministerio, “después de diciembre”.

Otra fuente, con acceso rutinario a información privilegiada, dijo a IDL-SC que Hernani “se queda hasta marzo, a más tardar”.

Eso, pese a que el notoriamente terco Hernani, habría cedido en varios ascensos policiales ante la presión de Palacio, pero no la del presidente de la República, sino de su ubicuo secretario, Luis Nava Guibert.

“Esto se hizo en Palacio” dice un ex ministro aprista del Interior, “el ministro se rindió ante las presiones políticas. Nava hizo los ascensos”.

Entre los ascendidos, por ejemplo, está el ahora general PNP Tomás Guibert Sagástegui, pariente de Nava Guibert. Hasta donde IDL-SC ha podido saber, García terminó por desentenderse del proceso de ascensos y lo dejó en manos de Nava, quien también intervino, y notoriamente, el año pasado.

A tenor de lo dicho por varias fuentes, el ahora general PNP Guibert destaca más por su parentesco que por sus dotes profesionales. “Revise sus notas, su puesto en la promoción y se va a llevar sorpresas” dice un veterano policía.

Sea quien fuere el autor principal de la lista de ascensos, parece quedar claro que la meritocracia no fue bien servida. En esto coincidieron varios veteranos conocedores de la Policía y también algunos oficiales en actividad que no tenían intereses en el reciente proceso.

“Mal el nuevo ascenso. Se ha dejado de lado a gente valiosa” dice el ex ministro aprista.“Completamente discutible lo de los ascensos… se ha puesto a gente antigua, sin proyección… un general debe tener trayectoria, liderazgo, y aquí nos conocemos todos”, dice un policía de sobresaliente trayectoria operativa.

Entonce, si Hernani terminó allanándose a Nava en por lo menos una parte de los ascensos, ¿por qué peligra su estabilidad laboral en el ministerio?

Por dos razones, en orden inverso de prioridad: por lo que un observador ha calificado de “terquedad y persistente estrechez de miras”, y, lo más importante, por haber chocado, quizá sin darse cuenta, con el propio presidente Alan García.

¿Cómo así? De acuerdo con fuentes muy bien informadas, a García le desagradó profundamente el trato que Hernani le dispensó al ex director general de la PNP, Octavio Salazar. Todo indica que García habría sugerido que se mantuviera a Salazar en una posición, si no expectante, por lo menos digna. Pero Hernani se lo llevó de encuentro y lo sacó de la dirección general, para poner en su lugar al dócil general PNP Mauro Remicio. Luego, Hernani racionó (es decir, recortó drásticamente) escoltas y combustible a los ex directores generales, en una medida que parecía llamarse Octavio y apellidarse Salazar. Parece que García lo percibió así y empezó a sacar cuentas.

Claro que hay un dicho, con numerosas versiones en Latinoamérica, según el cual, “tombo botado no pone papeleta”. Pero, ¿qué de aquellos policías en servicio activo?

Es aquí donde parece radicar una de las mayores fuentes de desagrado de García. El presidente tiene una particular confianza en el todavía director anti drogas, general PNP Miguel Hidalgo. Esto parece estar basado en el notable rendimiento de Hidalgo al frente de esa Dirección durante los últimos dos años.

Sin embargo, el ministro Hernani está particularmente decidido a cambiar de director a Dinandro. De hecho, ya ha trascendido el nombre del general PNP Basilio Meza para tomar el cargo. Meza, como Hernani y Remicio, proviene de la ex PIP. Algunos de sus colegas de la institución lo consideran un general “cumplidor”.

A Hidalgo, “quieren sacarlo como sea, para controlar la Dinandro”, sostiene un oficial que trabajó en esa dirección, “es una de las direcciones más importantes y sensibles de la Policía, que lidia contra gente muy importante y poderosa”.

Pero si Hernani parece decidido a cambiar a Hidalgo, la opinión de García difiere considerablemente de la de su ministro. ¿Quién se impondrá en última instancia? Hernani podría lograr un cambio, pero eso, todo indica, sería meramente el prólogo de otro cambio mucho mayor.

¿Qué ha pasado con un ministro que al comienzo de su gestión puso el acento en lograr una suerte de ruda eficiencia operativa basada en su propia experiencia como investigador criminal?

“El ministro del Interior no es atacable por lo que dice sino por lo que no dice”, sostiene el ex ministro aprista. Para él, afirma, todo es investigación criminal, pero “la Policía es mucho más que eso… ni habla ni hace nada sobre patrullaje a pie, sobre inteligencia policial, lucha contra las drogas, lucha antiterrorista. Sólo sobre investigación criminal… si sale va a ser por terco y por torpe”, dice.

Así, en un despacho y una institución en los que abundan las puñaladas, este sería uno de los pocos casos en los que el apuñalamiento institucional sería, en los hechos, un ejercicio de hara kiri.