Informe anual 2013 de Seguridad Ciudadana: crisis política, temores y acciones de esperanza.

La publicación del informe anual de Seguridad Ciudadana “Crisis política, temores y acciones de esperanza” del Instituto de Defensa Legal, tiene como propósito continuar la labor de medición periódica de la situación de inseguridad en el Perú, así como evaluar la respuesta de los diferentes sectores en esta materia. IDL-SC busca promover en las autoridades políticas y en los diversos actores involucrados, una mejor comprensión del fenómeno delictivo, para construir respuestas más certeras para la confección de una política integral de seguridad.

En cada esquina la crisis política acecha al Ejecutivo

A pesar de que la información oficial da pocas luces para entender la magnitud de la inseguridad y violencia en el Perú, en la primera parte del informe reconstruimos el panorama en base a estadísticas oficinales y fuentes privadas. La data demuestra demuestra una tendencia hacia el incremento de la denuncias de delitos y faltas, que va más allá que nuestros altísimos porcentajes de percepción de inseguridad y desconfianza en las autoridades encargadas de enfrentar el delito.

Por ese motivo es importante analizar la respuesta institucional del Ejecutivo, Legislativo y sistema de justicia. A ese tema se dedica el capítulo segundo. El año 2013 la popularidad del Ejecutivo decayó considerablemente a la par de que la población consideraba que el principal problema del país es la inseguridad y la delincuencia, y que lo hecho por el Ejecutivo no bastaba. Bajo ese marco la crisis política acechó en cada esquina al sector Interior. Algunas veces con razón y otras sin ella, el sector navegó por aguas turbulentas, que tuvieron picos críticos durante la ola de inseguridad en marzo, el falso espionaje a opositores en julio y el escándalo López Meneses en noviembre, que terminó con el cambio de ministro. A la par de la coyuntura, el Ejecutivo ha lidiado también con problemas de fondo, aunque con menos éxito del esperado: el Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana, la reforma policial y la lucha contra la corrupción.

Acciones de esperanza

La tercera parte del informe está dedicado a la esperanza: experiencias de buenas prácticas en seguridad ciudadana. Las experiencias exitosas que presentamos son Cerro El Pino, la Región Policial Callao, policías comunitarios de Chosica y Chaclacayo, vecinos organizados de Villa El Salvador y el apoyo a las rondas campesinas por parte de la municipalidad de Morropón en Piura. En todos los casos, la doctrina que orienta estos trabajos es la participación comunitaria para la prevención del delito, a través de la cual encontramos (o se crean) un modelo especial de policías, vecinos y autoridades municipales.

Recursos municipales, policiales y ciudadanos en Lima Metropolitana y el Callao

El capítulo final es la continuación de la investigación realizada en el 2012 sobre los riesgos y recursos preventivos para enfrentar el delito el Lima Metropolitana y el Callao. En el 2013 se repite la tendencia: los distritos que cuentan con mayores recursos municipales tienen también mayores recursos policiales y por lo tanto bajas tasas de victimización. Por ejemplo, mientras en San Isidro un sereno cuida a 69 personas, en Villa El Salvador un sereno cuida a 5500 habitantes. El segundo puesto es para Miraflores, donde un sereno cuida a 125 personas. En lo que corresponde a policías, San Isidro es el distrito top, pues un efectivo cuida a 229 habitantes, seguido de Barranco, Cercado de Lima y Miraflores. A la cola están Santa Anita donde un PNP cuida casi a 3000 personas y en San Martín un efectivo cuida a 2200. La desigualdad entre distritos es abismal.

En Lima y Callao los vecinos organizados son una fuerza más. Tenemos un total de 15000 personas organizadas en Juntas Vecinales por la Seguridad. Los distritos top son Barranco, Cercado de Lima, Chaclacayo, San Luis y el Rímac. Mientras que a la cola están Pueblo Libre y San Borja.