27/09/2016

La delincuencia se mantiene como el principal problema percibido por la ciudadanía. La situación parece desbordar y acrecentarse cada día, y en ese escenario la policía no ha sido una de las instituciones que mejor ha funcionado. Los casos de ineficiencia, corrupción y abuso de autoridad han profundizado la distancia con los ciudadanos; sin embargo, ello no debe llevarnos al pesimismo, sino a la búsqueda de oportunidades para recuperar una institución imprescindible para la seguridad.

Existe mucho por hacer para ordenar la casa. Así lo entendió el Ministerio del Interior, Carlos Basombrío, y pasó al retiro a 39 policías del más alto rango (37 generales y 2 tenientes generales). Sacar un número de generales ha sido una buena medida. Reorganizar la estructura del alto mando de la policía era necesario, ya que cada puesto creado debía ir acompañado de una oficina, sueldo, seguridad, combustible y, lo peor, cargos de alto nivel con funciones que coincidían con el trabajo de otros oficiales, lo que generaba duplicidad de funciones, posibles celos, descoordinación y rencillas. En síntesis: burocracia al más alto nivel.

La salida e ingreso de generales a los cargos que quedaron vacíos ha sido otro cantar. En específico, en la línea de prevención policial, una especialidad disminuida pero que puede aportar muchísimo en recuperar la confianza en la policía (según las cifras de Ipsos Perú, solo el 27% de limeños confía en la policía).

En algunos casos se retiró a quienes que no tuvieron un buen desempeño (tenían la oportunidad de hacer una buena gestión y se desaprovechó), a pesar de contar con un buen equipo de soporte. Este fue el caso del General PNP Manuel Jesús Mondragón Campusano, ex Director Ejecutivo de Seguridad Ciudadana, que pasó al retiro con un deslucido trabajo. Un caso diferente es el Teniente General (r) PNP Salvador Iglesias Paz, un oficial que escuchaba a la ciudadanía y las Juntas Vecinales. Y esto, porque entendía que la policía debía ser efectiva contra la delincuencia y amigable con el ciudadano. No es casual que la Junta Directiva de la Junta Vecinal de la Región Policial Lima se pronunciara a su favor (ver: https://goo.gl/ci0vpW).

La prevención policial es una de las líneas de trabajo más débiles en la policía, aunque se puede trabajar mucho y bien. Uno de los trabajos más importantes de prevención se encuentra en la Dirección Ejecutiva de Seguridad Ciudadana, que desde el 6 de septiembre dirige el General PNP Edgar William Gil Villalobos (Resolución Suprema N°282-2016-IN). La Dirección Ejecutiva de Seguridad Ciudadana resulta fundamental porque se encarga de promover políticas de seguridad destinadas a la prevención policial, para niños, jóvenes y adultos. Por ello, en aras de sumar propuestas, el IDL-Seguridad Ciudadana ha visto conveniente profundizar el trabajo de prevención policial, en específico, el trabajo diario con las Oficinas de Participación Ciudadana, y sugerir las siguientes actividades:

  1. Realizar un estudio sobre la situación actual de las Oficinas de Participación Ciudadana (OPC) en todas las comisarías del Perú.
  2. Evaluar todos los programas preventivos que se ejecutan desde las Oficinas de Participación Ciudadana, según los impactos que generan.
  3. Elaborar indicadores de prevención policial por impacto que supere los indicadores de resultados.
  4. Realizar guías de procedimiento para el trabajo con niños, jóvenes y adultos, los cuales serían aplicados por las Oficinas de Participación Ciudadana.
  5. Aumentar y mejorar la gestión de gasto presupuestal para los programas preventivos y las campañas cívicas.
  6. Dotar de equipos a las Oficinas de Participación Ciudadana (computadoras, impresora, filmadora, cámara fotográfica, proyector multimedia, ecran, entre otros).
  7. Capacitar, actualizar y formar a los comisarios y promotores en el modelo de policía comunitaria. Esto es, cursos de policía comunitario para comisarios, los que pueden realizar las Oficinas de Participación Ciudadana de cada región policial, y ser monitoreadas por la Dirección Ejecutiva de Seguridad Ciudadana.
  8. Sincerar las cifras del público que participa en los programas de prevención (juntas vecinales, red de cooperantes, patrullas juveniles, etcétera).
  9. Promover que oficiales de policía integren las Oficinas de Participación Ciudadana de las comisarías. Actualmente están compuestas, en su mayoría, por suboficiales.
  10. Que el mejor personal policial tenga la responsabilidad del trabajo directo con los ciudadanos. Este personal no solo debe ser profesional sino que también debe cumplir con un perfil comunitario. Por ello, debe incorporarse un riguroso proceso de selección del personal que cumpla con este perfil para que ingresen a ser comisarios y promotores. Los policías que no cumplan con este perfil no deben estar en estas unidades.
  11. Replantear la medición de la producción policial en las comisarías. Esto quiere decir, que se debe medir de manera equitativa en dos campos: los indicadores de control y los de prevención, ya que en la actualidad la producción policial solamente se mide con indicadores de resultado en el control de delito (requisitorias, detenidos, TID, armas incautadas, bandas, vehículos recuperados, alcoholemia, PIT y otros).

La tarea es grande, pero los resultados lo serán aún más si se toma en consideración medidas efectivas de gestión. Esperemos que el General Edgar William Gil Villalobos esté a la altura de esta oportunidad de oro para la seguridad de todos y de todas.

Foto: Noticias en línea