La seguridad ciudadana más allá de la interpelación

Este miércoles 21 de junio el Ministro del Interior acude al Congreso para hacer frente a la interpelación que ha sido promovida en su contra por Fuerza Popular, Acción Popular y el APRA.  

En nuestro balance, no se justifica una censura. Primero, porque si bien el pliego de 39 preguntas contiene algunos temas importantes, los argumentos centrales –Movadef y cifras de inseguridad–, no solo no han sido debidamente desarrollados, sino que ponen en evidencia un uso político de la seguridad ciudadana por parte del Legislativo. Segundo, porque la gestión del ministro Basombrío presenta más avances y resultados que las gestiones anteriores.

Nuestra postura frente a la interpelación y una eventual censura, sin embargo, no supone una defensa de la gestión de Basombrío. Por el contrario, en reiteradas ocasiones hemos manifestado abiertamente nuestra crítica frente a hechos y lineamientos que consideramos desaciertos (inclusive, retrocesos) de esta gestión. Entre los más significativos, podemos identificar:

    • Un mayor énfasis en la búsqueda de resultados inmediatos y mediáticos desde el control del delito (mega operativos y sistema de recompensas), dejando de lado los temas y problemas de fondo: reforma policial, educación policial, corrupción policial, entre otros.
    • Un retroceso evidente que contradice el compromiso establecido en el plan de gobierno de recuperar la exclusividad policial y que alienta la criminalización de la protesta social: la apuesta por sofisticar e institucionalizar los convenios entre la Policía y las empresas extractivas.
    • Un disminuido trabajo de prevención, que solo se ha focalizado en algunos barrios (a través del programa Barrio Seguro), olvidándose del importante rol de prevención policial que puede y debe cumplir la Policía en todo el país.

De allí que consideremos que más allá de la interpelación, debe producirse un punto de quiebre en el sector Interior, no marcado por la salida de un ministro, sino por acciones concretas, pues no basta que continúen algunos avances, sino que también se corrijan los retrocesos y omisiones de esta gestión. Ello resulta absolutamente necesario si se quiere avanzar en la construcción de políticas democráticas y eficaces en seguridad ciudadana.