08/08/2016

El primer mensaje a la Nación del presidente Pedro Pablo Kuczynski estuvo abocado a lo que llamó la “revolución social” para modernizar el Perú y llegar así exitosamente al Bicentenario. Con este fin, destacó como uno de sus ejes la seguridad. No es para menos, ya que el principal problema percibido por los peruanos es la delincuencia.

Su discurso de caracterizó por ser un mensaje optimista y mostrar un tipo de seguridad. Aunque el presidente no haya desarrollado la idea, importa que indique que “las familias puedan salir sin que desvalijen su hogar”, ciudades “menos enrejadas” o “espacios públicos”. Esto marca, de algún modo, la pauta y forma de hacer seguridad. En este punto, el presidente pudo tomar dos caminos. El primero, efectista, que invoque penas más severas, restrinja derechos, disminuya los supuesto de inimputabilidad y saque a las fuerzas armadas a las calles. La segunda, apueste por la calidad de vida de las personas y tome como centro la ciudadanía. Todo indica que apostó, como debe ser, por el segundo.

Aunque ubicó como un tema prioritario la seguridad para conseguir un país moderno, dejó aspectos del mismo fuera de su discurso. Desde luego, no se trata de hacer una lista de lavandería, pues sería prácticamente interminable que el presidente señale todos los temas, pero tal vez sí apuntar anuncios importantes y priorizar algunos temas. Entre los temas ausentes están el sistema penitenciario, la participación ciudadana en seguridad, la violencia de género, el narcotráfico, etc. Esperemos que el Ministro del Interior en los siguientes días anuncie cuáles serán las acciones, acompañadas con indicadores y fechas.

En un momento del discurso, PPK señaló que aspira un país más justo y equitativo y, para que ello suceda se deben superar las desigualdades entre ricos y pobres, dando un mismo piso en derechos y acceso a servicios. En el caso de la seguridad este punto no cabe de mejor modo pues, los más pobres tienen menos seguridad que los más ricos, lo cual configura una relación perversa. Por ejemplo, mientras Miraflores tiene 1 policía por cada 557 habitantes, Villa El Salvador tiene 1 por cada 3430 (IDL, 2015), si a ello se incluye la extensión geográfica e incidencia delictiva, la relación es aún más perversa y un desafío del nuevo gobierno.

Las expectativas están puestas en él. Es el mejor momento para hacer cosas en esta materia, luego de un tiempo el desgaste será inminente. Entonces, ¿qué hacer? Lo primero, pasar del dicho al hecho, es decir, cumplir su plan de gobierno ya que por este fue elegido. Lo segundo, aprender de los errores pues empecinados en repetir recetas el saldo será igual de negativo. Sobre los errores anteriores destacamos tres cosas. El primero, la falta de liderazgo, que en muchos casos, ha generado la desmerecida importancia del gobierno en conjunto. El segundo, falta de visión y mirada integral de la seguridad, lo que ocasionó acciones parciales, especialmente concentradas en la persecución y control del delito (recompensa, compra de patrulleros, estado de emergencia, compra de armas, etc.). El tercero, consecuencia del segundo punto, inestabilidad en el Ministerio del Interior, sin un norte de qué tipo de seguridad se busca, se puso a ministros de distintos perfiles sin seguir una política de gobierno.

Ahora bien, ¿qué retos debe afrontarse? El más importante es, sin lugar a dudas, revertir la situación actual. Para ello es necesario disminuir la victimización. El Perú es uno de los países que tiene más víctimas de la delincuencia en Latinoamérica, y se concentran en robos, por ejemplo, de celulares. Otro tema es la percepción de inseguridad que está por las nubes, pues 9 de cada 10 personas piensan que pueden ser víctimas (INEI, 2015). Un tercer aspecto no menos importante es el impacto que generan ciertos delitos. Si bien todos los delitos van contra la ley y son importantes, no todos son iguales, pues algunos tienen mayor impacto en la población. Así mientras el robo sin violencia no es un delito de alto impacto, el homicidio sí lo es. Priorizar los delitos que se combatirán es necesario. ¿Cuáles serían estos delitos que el gobierno podría atender? Sugerimos tres: homicidio, extorsión y secuestro.

El reto de enfrentar y tener resultados exitosos en seguridad requiere una visión, actores comprometidos y acciones conjuntas. Esperemos que este nuevo inicio sea lo mejor para el Perú.

*Fuente de la imagen: Agenda País

Investigadora en Seguridad Ciudadana