20/11/2008

Las investigaciones preliminares indican que la acción policial previa a la letal emboscada que sufrió un grupo de cuatro suboficiales de la Policía de Carreteras el domingo 16 en Luricocha, fue irregular y sospechosa.

La camioneta que llevó a los cuatro policías, una Toyota modelo Land Cruiser de placa CT-1425, salió de la comisaría de Huanta a las 2:20 de la madrugada. Había estado de servicio durante el día y se había replegado a su puesto, siguiendo procedimientos regulares, a las seis de la tarde. Pero, repentinamente, los suboficiales salieron de madrugada sin comunicarlo al mayor PNP a cargo de la unidad. Por lo menos, según las fuentes, es lo que dice el mayor.

El procedimiento operativo en las zonas en emergencia es claro: no deben salir vehículos policiales solos en patrullaje. Y, si tienen que salir de noche, deben hacerlo por lo menos tres camionetas con policías armados, manteniendo una distancia fija entre los vehículos y haciendo un reconocimiento a pie en aquellas partes de la carretera que se presten a una emboscada.

La salida de solo cuatro policías en una camioneta cerrada, hacía muy difícil, si no imposible, prevenir una emboscada. Además, el hecho que hayan salido sin dejar constancia y, aparentemente, sin haber obtenido el permiso del mayor PNP a cargo, parece indicar que la salida no tuvo nada que ver con el servicio policial.

El SOT Juan Carlos Carazas, único sobreviviente de la emboscada, habría declarado que la razón de salir fue una información recibida sobre un camión que trasladaba droga.

Si ese fuera el caso, ¿por qué salieron solos y sin notificar la salida? No se necesita un título en Física Nuclear para intuir la respuesta.

Más grave es que, de acuerdo con lo observado por los primeros investigadores de la Policía, los efectivos emboscados habrían sido vigilados por los senderistas durante por lo menos algunos días. Sus patrones de comportamiento habrían sido identificados. Es por eso que, pese a lo inusual de la salida, los estaban esperando.

A lo que parece, tres grupos de tiradores actuaron durante la emboscada, a lo largo de los 200 metros que pudo recorrer la camioneta desde el primer disparo.

Una vez detenido el vehículo, los atacantes despojaron a los caídos de sus armas, pero en su apuro no se percataronde que el chofer, SOB. PNP Luis Tejeda Mucha, yacía sobre su fusil.

Carazas –quien habría ido sentado tras el chofer- logró escapar con una herida en la pierna y rozaduras de bala en los labios, al saltar del vehículo, abandonando su fusil, para esconderse en una cuneta.

Inspectoría de la PNP ya investiga las altamente irregulares y sospechosas circunstancias de la finalmente trágica patrulla policial de madrugada, en Huanta.

Esta emboscada remacha lo que arrojan experiencias similares en las zonas en emergencia, sobre todo en aquellas donde hay un activo narcotráfico. La indisciplina, que generalmente resulta de la corrupción, es una de las principales causas de bajas y de pérdida de armamento evitables en las áreas de conflicto. Así, el costo usual de la corrupción se multiplica con la pérdida de vidas y armamento, que luego será utilizado contra otros policías, soldados o ciudadanos. Fuerzas de seguridad corruptas no ganan conflictos.