Thatcher de alcoba
27/02/2009

Una cosa es la mano de hierro y otra la cara de vinagre. Mercedes Cabanillas ha metido la pata con la burdamente exagerada sanción impuesta a 4 mujeres policías por haberse grabado, medio desnudas, en los dormitorios de la comisaría de San Borja.

El desproporcionado castigo a las suboficiales de la PNP, Carolina Ruiz, Jianina Quispe, Yvonne Salas y Carmen Pérez, es arbitrario y abusivo. La desnudez y picardía de las policías –cuya grabación fue presumiblemente robada y colgada luego en internet– ha sido considerada por la ministra como una falta grave. Y así, siguiendo las órdenes de la escandalizada Sor Meche, a las PNP se les ha iniciado una investigación administrativo disciplinaria en Inspectoría.

Pero funcionarios experimentados en las normas disciplinarias policiales indicaron a IDL-SC que no se ha “cometido ninguna infracción contemplada en la ley de régimen disciplinario, ni delito contemplado en la ley penal, ni siquiera se podría abrir investigación administrativa disciplinaria porque sería un flagrante abuso de autoridad de la administración”.

Por el contrario, las mismas fuentes indican que “las policías son agraviadas porque alguien vulneró su derecho a la intimidad y privacidad al revelar las imágenes registradas en el celular de una de ellas [la SBO PNP Salas]”.

De hecho, la grabación se hizo fuera de horas de servicio, sin que ni la picardía ni la coquetería juguetona que contiene represente falta alguna contra la disciplina o seguridad del grupo o la unidad. Por lo contrario, desde más de un punto de vista provocan reacciones muy favorables hacia las policías. Una razón para querer castigarlas sería la envidia estética, pero se espera que esa no sea en absoluto un motivo.

Sin embargo, entre la forzadamente puritana ministra y los más bien asustados ayayeros del entorno, las medidas se han ido haciendo más drásticas con el transcurso de los días.

El jueves 26 de febrero dos de las suboficiales fueron citadas y trasladadas al Sétimo Juzgado del Tribunal Administrativo Disciplinario Territorial de Lima, a cargo del Coronel PNP Carlos Retamoso. En dicho juzgado se les colocó, a pedido de Inspectoría, una medida cautelar que permite proceder con la separación temporal del cargo. Disposición que, como ha anunciado la ministra, sería sin goce de haber.

En lugar de meter la pata, Mercedes Cabanillas debería ponerle el freno a ese injustificable y abusivo exceso. Hay suficiente corrupción que perseguir para no perder el tiempo y la brújula acosando a 4 jóvenes policías que, a fin de cuentas, no cometieron falta alguna.