Un presidente en las comisarías de Lima*
17/02/2017

A mediados del mes de febrero del 2017, se trasmitió por vídeo la visita del presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, a las comisarías de Villa Hermosa y San Miguel, ambas ubicadas en Lima. Este caso, en sí mismo, debe ser destacado, pues es una de las muy pocas veces que el mismo Presidente de la República baja al llano y recorre las instalaciones de recintos policiales.

La revisión del vídeo puede tener varios niveles de análisis como también limitaciones, pues es una realidad fragmentada y conducida por el camarógrafo. No sabemos qué ocurre más allá del lente de la cámara. Sin embargo, es una realidad al fin y al cabo, y además, las personas a pesar de asumir un rol son como se los ve. Por ello, importa extraer dos cosas de la visita a las comisarías.

 

La visita a dos comisarías de Lima

El presidente Pedro Pablo Kuczynski recorre la comisaría de San Miguel y El Agustino, en ese orden. En la comisaría de San Miguel el vídeo es fragmentado, pero se aprecia que el comandante PNP Arellano y el mayor PNP Horna son los que acompañan y explican, mientras que en El Agustino, Villa Hermosa, hace lo propio el mayor PNP Huamaní.

Ambos vídeos muestran a un presidente que llega a conocer más que a ordenar. Escuchar más que dirigir. Pregunta a los comisarios: ¿cómo está la comisaría?, ¿cuáles son sus problemas?, ¿cómo va la lucha contra el crimen?, ¿hay mucha delincuencia?, ¿qué tipo de delincuencia hay acá?, ¿cómo va la seguridad ciudadana?, ¿cuántos efectivos tienen?, entre otras cosas. Mientras preguntaba, se trasladaban por distintas instalaciones, entre ellas, la Oficina de Participación Ciudadana (OPC), de Atención al Público, la Recepción de Denuncias, Tránsito, Investigaciones, Familia y Calabozo.

Por el tipo de interrogantes, probablemente el Presidente no pensó toparse con policías, en ambos casos, que tenían un robusto trabajo preventivo.

En la comisaría de San Miguel se encontró con oficiales de reconocido trabajo que el IDL-Seguridad Ciudadana destacó en los años 2015 y 2016. Ambos policías, Arellano y Horna, son dos efectivos que han trasmitido a sus subalternos una manera más humana del servicio policial, al tiempo que buscan resolver problemas de la ciudadanía con un buen trato. Por otro lado, en la comisaría de Villa Hermosa, se notó a un comisario que permite que los policías de la OPC puedan desarrollar su trabajo, lo cual ya es mucho en una institución que aún persiste en lógicas exclusivas de control del delito. En ese contexto, uno de los suboficiales de Villa Hermosa le explica el trabajo que desarrollan. Le dice:

“Esta Oficina de Participación Ciudadana tiene acercamiento a la comunidad. Trabajamos con el Club de Menores permanentemente en verano. Ahora estamos desarrollando lo que es Club de Menores “Amigos de la Policía”. Con el suboficial Hurtado estamos viendo la parte preventiva de acercamiento a la comunidad, con la finalidad de ayudar a la comisaría a que disminuyan los índices de incidencia delictiva.”

El suboficial intenta mostrar al Presidente, casi incrédulo, la importancia de la prevención policial. Lo invita a mirar el taller para niños, y dice que un policía hace de “payasito” para acercarse a los menores. Sin embargo, las palabras del Policía chocan contra los limitados recursos que cuenta para trabajar. Será por eso que los dos vecinos integrantes de la Junta Vecinal que estaban presentes, el coordinador de Comisaría y el coordinador de la zona de Nocheto, le piden al Presidente:

“Señor presidente, antes que se vaya, quería pedirle algo. Hemos hecho con nuestras propias manos, los vecinos de acá, esos muñecos [de disfraz]. No nos ha dado el Estado, pero en es[t]e momento necesitamos un proyector, porque a veces ellos van, hablan, y naturalmente el niño o las personas donde van a darle la capacitación para la seguridad ciudadana[…] se duerme, no escucha, pero si le damos un video con el proyector, allí si miran. Necesitamos [también] de parte del gobierno, que por favor, nos apoye con una computadora, porque realmente no tenemos. La computadora [señala una laptop] nos ha prestado un vecino. Necesitamos un proyector, por favor, eso es urgente pa llevarles capacitación a los niños”

 

Impresiones de la visita del Presidente a las comisarías

El vídeo muestra un presidente que va, sin el Ministro del Interior, a la comisaría (no al revés). Se preocupa y pregunta. Es positivo el interés, pero éste debe ir acompañado por un conocimiento mínimo del tema. Si bien es cierto que se necesita un presidente que escuche, también importa un mandatario que tome decisiones y sepa lo que ocurre. Peor aún, los mismos vecinos deben pedir “por favor” al Presidente que le dé recursos a la policía para que el Estado haga un mejor trabajo.

Las comisarías, a pesar de ser la puerta de entrada a la ciudadanía, tienen escasas condiciones para prestar un buen servicio. Esto se nota con mayor claridad en la comisaría Villa Hermosa que no cuenta con un proyector (a pesar de estar en la misma capital). Sin embargo, creemos que el asunto se agrava aún más en el trabajo preventivo, pues se deben prestar hasta una laptop de un vecino para exponerle las actividades al Presidente. Pero no solo de recursos adolecen. De hecho, el IDL-Seguridad Ciudadana en un artículo anterior ha destacado los recursos que se necesitan y las acciones que podrían desarrollar las OPC.

Por último, un elemento que sobresale del vídeo es la presencia de la ciudadanía representada en los integrantes de la Junta Vecinal. Al final, las muestras de trabajo en conjunto deben ser destacas y tomadas en cuenta por el Presidente, más aun, en un contexto donde la participación disfuncional ha empezado a mostrarse y podría ser un grave peligro. Un ejemplo de eso es “Chapa tu choro y déjalo paralítico”. Entonces, amerita que el gobierno, ahora que el mandatario conoce parte de la situación, le dé prioridad a las comisarías y a la participación ciudadana.

*Este artículo apareció originalmente en: http://www.justiciaviva.org.pe/new/un-presidente-en-las-comisarias-de-lima/

Fuente: Agencia Andina